Los cambios de la noche: crisis y digitalización
La crisis económica del 2008 supuso profundos cambios en ciertas prácticas culturales de nuestras sociedades. Por ejemplo, en el caso de España, hemos podido ver cómo durante la década siguiente a la crisis han acabado cerrando el 64% de las discotecas, y también cómo cada vez más y más jóvenes se decantan por la opción del famoso botellón. La ecuación es clara: una menor capacidad de consumo equivale a un consumo más barato, y no hay nada más barato que compartir una botella de alcohol malo comprado en el supermercado entre varios amigos en mitad de un parque. Esto es un hecho, y aunque actualmente estamos viviendo otro tipo de contexto de ocio por la situación pandémica (basado principalmente en la culpabilización de la fiesta y los jóvenes, de lo cual hablaremos en próximas entradas) no deja de ser interesante preguntarnos varias cuestiones, ¿qué cambios culturales ha supuesto la crisis? ¿Somos acaso menos fiesteros que las generaciones anteriores, o simplemente ha cambiado el ocio tal y como se conocía?
Los datos ofrecidos nos llevan a varias conclusiones acerca de las prácticas de ocio de los jóvenes. La primera, es que aquellos que sí salen de fiesta lo hacen en la calle, al aire libre, y esto ha ocasionado el encarecimiento de las entradas de las discotecas por la ley de la oferta y la demanda (hay mucha menos oferta de discotecas para algo menos de demanda), lo cual ha generado un efecto bola de nieve en el que el ocio de discotequeo es, simplemente, menos viable. La segunda conclusión es que hay muchísimos más jóvenes que en sus fines de semana simplemente deciden no salir de fiesta, y esto no sólo se debe al encarecimiento de las discotecas o a los cambios de modos de consumo del ocio. Este fenómeno coincide con la revolución digital que hemos vivido a principios de nuestro siglo, y este proceso sociológico tiene mucho que ver, ya que antes de esta revolución el hecho de quedarse sólo en casa se concebía como algo aburrido, y esto era cierto, quedarse en casa equivalía a quedarse viendo la tele o leyendo para entretenerse. Sin embargo hoy en día esto no es así, puedes ver cualquier película o serie de cualquier género en el momento que quieras, y esto no es algo que tengas que hacer sólo ya que plataformas como Netflix dan mucho a pie de disfrutarlo compartiéndolo con amigos. También puedes jugar al videojuego que quieras, incluso de manera online, jugando con tus amigos desde la comodidad de sus casas y con la capacidad de comentar en tiempo real el juego que estáis viviendo. Nunca las viviendas se habían parecido tanto a un parque de atracciones como antes, y esto es algo que ha influido en la caída del negocio de la vida nocturna de manera considerable.
Comentarios
Publicar un comentario